Mijaín López, medalla de oro de la división
de 120 kilogramos, y le dio a Cuba su primera presea dorada
en lo que va de los Juegos Olímpicos.
El cubano, la figura dominante de la lucha grecorromana
desde hace cuatro años, derrotó a su rival
de siempre para alzarse con la medalla de oro de la
división de 120 kilogramos.
Salvo un año, López ha reinado como campeón
mundial en su categoría desde los Juegos de Atenas
2004. Venció al ruso Khasan Baroev gracias a
una maniobra que le valió cinco puntos en el
primer asalto y luego ganó el segundo 1-1 en
un desempate bajo el formato del mejor en tres episodios.
Baroev sólo ha conseguido un título mundial
desde 2004, desplazado por López como el mejor
luchador en la división de los superpesados.
Los dos han acaparado todos los títulos de la
categoría en los últimos cinco años.
Las medallas de bronces fueron obtenidas por el lituano
Mindaugas Mizgaitis y el armenio Yuri Patriekeev.
La derrota de Baroeve le impidió a Rusia quedarse
con cuatro de las siete preseas doradas en grecorromana.
Mijaín nunca cedió en ninguno de sus
combates. Sonó por vez primera el himno nacional
en Beijing. Ahora toca el turno a los luchadores del
estilo libre, que entrarán en acción el
próximo lunes
El luchador de estilo grecorromano Mijaín López
se convirtió en el primer medallista de oro cubano
en los Juegos Olímpicos de Beijing, mientras
que su compañero Yunior Estrada no pudo avanzar
a los cuartos de final.
Mijaín, campeón mundial de los 120kg
en el campeonato Bakú en el 2007, dispuso del
bielorruso Siarhei Artsiukhin por 5-1 en su primer cotejo
de octavos de final.
Así, López se vio frente al armenio Yuri
Partikeev en la siguiente ronda, y tras perder el primer
round, lo derrotó por completo en el segundo
tras derribarlo y pegarlo al colchón, acción
que lo declaró como vencedor absoluto.
Luego, el cubano se enfrentó en semifinales
al sueco Jalar Sjoberg, quien derrotara sorpresivamente
en semifinales al estadounidese Dremiel Bayers, subcampeón
de la copa del mundo de Szombathely, Hungría,
este año.
Allí, Mijaín se levantó como un
gigante sobre sus 195 centímetros de estatura
y dominó magistralmente a Sjoberg en los dos
primeros rounds para asegurar su pase a la final.
Finalmente el pinareño enfrentó al ruso
Khasan Baroev por el metal dorado. Mijaín fue
categórico y lo venció en el primer round
por 5-0, mientras que en el segundo no se dejó
marcar ningún punto técnico por Baroev
para alzarse finalmente sobre lo más alto del
podio. Minutos más tarde, sonó el himno
nacional por primera vez en la capital olímpica.
Por otra parte, Yunior Estrada venció en su
primer combate de la división de los 84kg al
eslovaco Attila Batki por 4-0 y 5-0, por ese orden.
En su segunda presentación cedió en el
primer round ante el experimentado sueco Ara Abrahamian
por 2-1, mientras que en el segundo el cubano logró
vencer por 1-0. Ya en el definitorio, Estrada presentó
férrea resistencia desde los primeros compases
pero no pudo marcar su punto técnico y finalmente
quedó fuera de la competencia.
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