|
Elena Isinbaeva rompe el récord mundial de salto
con pértiga femenino en las Olimpiadas de Beijing
BEIJING, 19 de Agosto -
En la final de salto con garrocha femenino celebrado
el 18 por la noche en el "Bird's Nest", la
rusa Elena Isinbaeva fue la campeona adsoluta con una
altura de 5,05 metros coronándose de nuevo con
la medalla de oro y rompiendo nuevamente el récord
mundial.
Elena Isinbayeva, la zarina del salto con garrocha,
estableció anoche un nuevo récord mundial
de 5,05 metros, ganando su segunda medalla olímpica
de oro sin mayores esfuerzos.
Con tan sólo dos exitosos saltos, la campeona
olímpica defensora y campeona del mundo, aseguró
el oro. En el quinto intento, rompió el récord
olímpico establecido por ella misma hace cuatro
años en los Juegos de Atenas. La atleta de 26
años de edad finalmente estableció su
vigesimocuarto récord en 5,05 metros.
Jennifer Stuczynski de EEUU, quien logró una
altura de 4,80 metros, se quedó con la medalla
de plata. La rusa Svetlana Feofanova terminó
en tercera posición con un salto de 4,75 metros.
La reina de la pértiga,
de 26 años, se había asegurado previamente
la victoria con un salto de 4.85 metros. La estadounidense
Jennifer Stuckzynski se quedó con la plata (4.80
m) y la rusa Svetlana Feofanova, subcampeona en Atenas
2004, se tuvo que conformar con el bronce.
Quería dar lo mejor de mí para
todo el público (en el estadio). Esto me hace
feliz, muy feliz. Sentía que no podía
irme sin el nuevo récord del mundo, porque el
apoyo de la gente me dio la fuerza necesaria,
manifestó una eufórica Isinbayeva.
Tras firmar grandes actuaciones, como el récord
mundial que batió en Mónaco (5.04 m) el
pasado 29 de julio, la rusa acompañó su
título olímpico, igual que en Atenas 2004,
con un nuevo récord del mundo (5.05 m), que hace
el número 24 de su carrera (incluidos al aire
libre y en pista cubierta).
También campeona de Europa y del mundo, ganó
el oro en Atenas 2004 con lo que entonces era un salto
récord: 4.91 metros, antes de convertirse hace
tres años en la primera mujer en saltar por encima
de los cinco metros.
Isinbayeva era la clara favorita en la capital china,
avalada por su elección en 2004 y 2005 como atleta
femenina del año por la Federación Internacional
(IAAF), así como por sus plusmarcas al aire libre
y bajo techo (4.95 metros, en febrero de este año).
Demostró, de nuevo, que no encuentra rival a
su medida. La pertiguista rusa se repartió el
pasado año con la estadounidense Sanya Richards
el premio de un $1 millón de la Golden League.
Yelena necesitaba nuevos retos
en su carrera y, con un cambio de vida y de entrenador,
logró aumentar su leyenda este lunes en Pekín
al coronarse por segunda vez consecutiva como campeona
olímpica.
Tras firmar grandes actuaciones, como el récord
mundial que batió en Mónaco (5,04) el
pasado 29 de julio, la rusa acompañó su
título olímpico, como en Atenas-2004,
con un nuevo récord del mundo (5,05 m), que hace
el número 24 de su carrera.
La rusa de 26 años, también campeona
de Europa y del mundo, ganó el oro en Atenas-2004
con lo que entonces era un salto-récord, 4,91
metros, antes de convertirse hace tres años en
la primera mujer en saltar por encima de los cinco metros.
Isinbayeva era la favorita en Pekín, avalada
por su elección en 2004 y 2005 como atleta femenina
del año por la Federación Internacional
(IAAF), así como por sus marcas al aire libre
y bajo techo.
En su carrera, ha ganado ya ocho grandes competiciones
internacionales y este lunes demostró de nuevo
que no encuentra rival a su medida. Acostumbrada a récords
y honores de todo tipo, capaz de ganar en su primer
intento un concurso, al ser tan enorme su margen, Isinbayeva
terminó por caer en su propia trampa, en insesante
búsqueda del récord, que le condenaba
a seguir siempre mejorando.
En 2006, decidió dejar a su entrenador Evgeny
Trofimov para trabajar con Vitaly Petrov, que sigue
muy unido a su antiguo protegido, Sergei Bubka, con
quien suelen comparar a la 'zarina' de la pértiga.
La 'muñeca rusa', hija de un fontanero y de
una cajera de supermercado, cambió de vida radicalmente:
se fue de casa de sus padres para establecerse en Mónaco
y entrenar en el Principado, en Formia (Italia) y también
en Donetsk, el centro de la galaxia Bubka.
Su pasión por el deporte es variado y reconoce
ser aficionada de la gimnasia y Fórmula 1.
|